Carlos Gil «Necesitamos una Diputación de València que se crea las necesidades de los pueblos pequeños»

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El alcalde de Benavites inicia una nueva etapa política en la que compaginará su trabajo en este municipio con el de diputado provincial, cargo que juró esta misma semana

Tras 24 años en el mundo de la política municipal, Carlos Gil Santiago inicia una nueva etapa como diputado provincial tras la jura del cargo que tuvo lugar este miércoles, 10 de julio, en la sede de la Diputación de València, un reto que el popular considera «un sueño» y que compaginará con la Alcaldía del Ayuntamiento de Benavites que revalidó en las elecciones del pasado 26 de mayo donde volvió a obtener la mayoría absoluta de los votantes de este municipio de Les Valls. De este modo, Carlos Gil afronta su cuarta legislatura como presidente de esta corporación municipal, la tercera de forma consecutiva, con muchos proyectos para este municipio del Camp de Morvedre como su inclusión dentro de la Ruta de la Seda o la rehabilitación de la conocida Iglesia de Benicalaf.

Háblenos un poco de quién es Carlos Gil Santiago

Carlos Gil es el alcalde de Benavites desde hace ocho años, con esta legislatura serán doce, concejal de este Ayuntamiento desde el año 1995 y alcalde también en otra legislatura anterior. Soy un apasionado del municipalismo, de la política local y de su pueblo y de todo lo que se puede hacer por él. A nivel personal, tengo 49 años, soy padre de dos niñas, licenciado en Administración y Dirección de Empresas, Derecho y Ciencias Políticas además de tener un máster en Gestión y Dirección de la Administración Local, consultor de empresas y profesor de la Universidad Politécnica de València.

Lleva 24 años en política, cuatro legislaturas como alcalde, tres de ellas consecutivas, ¿qué le anima a continuar?

Pues porque quedan muchas cosas por hacer. No podemos dejarnos llevar por el conformismo, por el pensar que estamos haciéndolo todo bien y que ya tenemos bastante; creo que quedan muchos proyectos por hacer, muchísimas formas de facilitar la vida a las personas, nos quedan muchas iniciativas aún por desarrollar y el pueblo de Benavites, en concreto, puede cambiar a mejor para todos. Y eso es un poco lo que nos llevó a montar un nuevo proyecto para estos cuatro años.

¿Cómo se inició en el mundo de la política?

Por casualidad en el año 1995. Digo por casualidad porque un día me levantaron de la siesta para proponerme que fuera en la lista del Partido Popular. Era una cosa que yo en alguna ocasión me había planteado, pero de una forma muy ligera; sin ni siquiera buscar la forma para entrar, me preguntaron si quería ir en la lista, pregunté que quien iba de número uno y me dijeron que habían pensado en mí y dije que sí. Nos presentamos a esas elecciones, que obviamente perdimos porque el PSOE tenía una trayectoria de gobierno en Benavites de unos años antes y en 1999 llegamos a la Alcaldía, empezamos a hacer cosas pero pagamos un poco la novatada porque nos dejamos llevar por el impulso de querer hacer muchas cosas al mismo tiempo, volvimos a perder en 2003 y empezamos a entender cómo funcionaba esto, pero en 2011 volvimos a gobernar y hasta ahora que seguimos.

En un municipio como Benavites, ¿de qué manera se puede ayudar a que se mejore la calidad de vida de la ciudadanía?

En un municipio como Benavites tienes una grandísima ventaja que, a su vez, es un grandísimo inconveniente. Tienes la ventaja de poder conocer el problema de las personas de uno en uno, tienes a la gente en la calle o donde estés y puedes hablar con ellos, es una ventaja porque tienes una detección de necesidades muy amplia pero, al mismo tiempo, tienes un gran inconveniente como es la heterogeneidad de los problemas con los que te puedes encontrar. ¿Cómo puedes colaborar? Pues haciendo un entorno mucho más agradable para la vida, un entorno rural con unos servicios básicos bien prestados, con una presión tributaria a la baja y mejorar la calidad de vida y el potencial de recursos que los vecinos pueden tener. Ahora vamos buscando la mejora en la capacidad de gestionar el bienestar individual de cada uno, dar oportunidades de trabajo, de desarrollo económico del pueblo que, al final, repercuten en puestos de trabajo porque lo que mejor podemos hacer es que cada vecino se gestione por sí mismo. Nosotros continuar mejorando infraestructuras y servicios pero que cada uno pueda desarrollar su potencial en cosas que se estén haciendo aquí.

¿En Benavites ocurre como en otros municipios de la comarca que se están convirtiendo un poco en localidades dormitorio o están rebajando su censo?

Tenemos un proceso de descenso de la población realmente muy lento pero tenemos que empezar a tomar medidas pero creo que en toda la comarca, exceptuando en Sagunto. Al final se funciona por un modelo económico de centralización y eso acaba repercutiendo en que la población también se centraliza. Los pueblos pequeños tenemos un problema muy grave, especialmente los del Camp de Morvedre, y es que somos pueblos en riesgo en una zona de presuntas oportunidades, es decir, somos los últimos de los que alguien se va a acordar; se habla de la despoblación de Castilla La Mancha, de la de Castilla León, de las comarcas de interior pero el Camp de Morvedre es una comarca de litoral en la que solo dos municipios tienen costa, y de los otros poco se van a acordar por lo que tenemos que reivindicar nuestras necesidades para conseguir que la gente se quede a vivir, que no seamos ciudades dormitorio, que generemos una actividad.

En estas elecciones ha mantenido la mayoría absoluta y ha mejorado los resultados, ¿que supone para usted este apoyo ciudadano?

Es un grandísimo orgullo el haber acertado, la gente vota mucho más con la cabeza de lo que los políticos pensamos en algunas ocasiones. El conseguir por tercera vez revalidar esa mayoría absoluta, mejorar los resultados de las veces anteriores, además, con la unificación de todos los partidos de izquierdas, que parecía que nos pondría un poco más complicadas las cosas, y conseguir el mejor resultado en todo el partido judicial de Sagunto es un orgullo muy grande, una sensación de que estamos haciéndolo bien, aplicando el esfuerzo a lo que, realmente, los vecinos están solicitando y te refuerza para continuar trabajando.

Su situación nada tiene que ver con otros resultados de su partido en la comarca, ¿qué es lo que le está sucediendo al PP en el Camp de Morvedre?

El PP del Camp de Morvedre necesita volver a nacer, ha pasado cuatro años muy malos de mucha guerra de guerrillas, de cada uno en su pueblo haciendo las cosas como podía y yo creo que es necesario unificar. Hay gente muy buena en el PP del Camp de Morvedre, gente muy buena que se ha quedado fuera de los ayuntamientos por falta de calor. Necesitamos crear un proyecto de comarca y desarrollarlo entre todos y que todo el mundo se sienta otra vez integrado en un proyecto del PP no solo unos meses antes de unas elecciones sino en su día a día. Éste es uno de los retos que también afronto desde la Diputación de València, el volver a hacer crecer, comarca por comarca, el partido. En el Camp de Morvedre voy a prestar una especial atención en intentar revitalizar esos grupos municipales que han casi muerto de inanición.

Uno de los proyectos que llevan en mente es la inclusión de Benavites dentro de la Ruta de la Seda.

La Ruta de la Seda es un proyecto internacional muy interesante que llegó a nuestras manos, también un poco de casualidad y consideramos que puede ser un punto de inflexión que le podemos dar al atractivo turístico de Benavites. Nosotros siempre hemos considerado a Benavites un turismo de segunda generación porque no tenemos capacidad para atraer touroperadores que ofrezcan viajes a Benavites pero sí que tenemos una capacidad de atraer turismo de cercanía que pueden ser visitantes de día. Hay que poner en funcionamiento nuestro patrimonio material, inmobiliario e histórico, tenemos que adecuar el entorno pero necesitábamos algo que nos pusiera en el mapa para que la gente empezara a conocernos y por ahí llega la Ruta de la Seda. Es un proyecto que intenta integrar a todos aquellos municipios con un pasado sedero y Benavites lo tiene, de hecho en la arquitectura de las viviendas se ve esa tercera fila de ventanas que demuestra la cría de los gusanos de seda. Entonces me pongo en contacto con el Instituto Seda España y nos integramos en el proyecto de la Ruta de la Seda de España, vienen a visitarnos y se quedan encantados con la Torre por la cantidad de eventos singulares que se pueden desarrollar; además ven un entorno en Benavites para poder poner en funcionamiento algunos programas piloto y ahora mismo estamos en ese punto pero queremos seguir avanzando para que la Ruta de la Seda se convierta en el abanderado del desarrollo turístico en nuestro municipio.«La Diputación de València necesita proximidad. La solución no está solo en una aportación económica mayor o menor a los ayuntamientos, aunque son de una gran ayuda para muchos municipios».

Otro de los proyectos importantes es la rehabilitación de la Iglesia de Benicalaf…

Hemos desarrollado dos fases que parecen minoritarias pero que eran muy importantes para evitar el colapso de la iglesia que llevaba cerrada muchísimos años y necesitaba una actuación urgente. Hemos reformado el tejado y hemos saneado la fachada; tenemos ahora aprobada la financiación de una tercera fase que está a falta de la aprobación del proyecto por parte de la Diputación con el que ya empezaremos a actuar en el interior de la iglesia, con una solera de hormigón para poder montar andamios y, posteriormente, el poder recuperar los serigrafiados y, al mismo tiempo, realizando actuaciones arquitectónicas que la vayan mejorando. Ahora hemos solicitado una subvención para una cuarta fase; la idea en Benicalaf es no parar porque pienso que es un proyecto interesante, no solo para Benavites, aunque sea término municipal nuestro, sino para la Vall de Segó porque Benicalaf es el último pueblo de los desaparecidos en la subcomarca y es una bandera que todos queremos enarbolar puesto que todos debemos de acordarnos de los once pueblos que vivían en La Vall de Segó, recuperar su historia porque es parte de la nuestra.

En otro orden de cosas, ¿cuál es el motivo que le ha impulsado a luchar por ser diputado provincial?

En la legislatura pasada tuve la suerte de trabajar en una comisión de la Federación Española de Municipios donde se hablaba mucho de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y participar en jornadas que hablaban de ellos centrados en la despoblación y me molesté en estudiar, en leer un poco sobre la despoblación en el Camp de Morvedre y me di cuenta que tenemos un problema latente al cual, todavía, no le damos la importancia que se merece pero que obliga a reivindicar a los pueblos pequeños como tales; la identidad de un pueblo merece que se luche por ella y en el Camp de Morvedre hay quince pueblos que se merecen que se luche por su identidad y yo creo que ese fue uno de los puntos fundamentales que me animó a dar el paso a presentarme para diputado provincial y que luego, posteriormente, logré conseguir. Quiero que esos pueblos tengan voz, necesitamos una Diputación de València que se crea las necesidades de los pueblos pequeños, que alguien comience a hablar de tipos de administración local porque ésta no puede ser igual para Sempere, con 30 habitantes, Benavites, con 600, o Madrid que tiene varios millones, las necesidades son distintas. Tenemos que dejar de hablar también de tamaño poblacional porque no es lo mismo en una zona de costa o en una de interior, tenemos que empezar a ver a los pueblos como una necesidad diferenciada del resto, y eso lo sabemos los que trabajamos en cada municipio. La Diputación de València debe de ser muy sensible con las pequeñas identidades de los municipios pero que significan tanto por los vecinos que allí viven.

Pero el camino para llegar a ser diputado no ha sido nada fácil….

No, fácil no ha sido porque había otras ideas o intenciones por parte de la ejecutiva provincial del partido, muy respetables, pero yo entendí que llevaba un respaldo de gran parte del partido judicial, no solo de la comarca del Camp de Morvedre y que esa gente que había dado la cara por mí se merecía que yo luchara por ellos porque, para mí, lo cómodo hubiera sido decir ‘mira, no me han cogido, me quedo donde estoy’ pero había 32 avales de un total de 68 concejales del PP en el partido judicial que se merecían la oportunidad de que se escuchara su voz, por eso luché y al final lo conseguimos entre todos. Lo único que hemos hecho es que se aplicara el mismo criterio que se había hecho en el partido judicial de Gandia, es decir, al haber dos candidaturas se propuso que hubiese una votación si no se llegaba a un acuerdo, allí sí que se llegó a ese acuerdo pero aquí no llegó a plantearse; lo que hicimos fue lograr que se escuchara la voz de los concejales, sin tener la seguridad de ganar la votación, pero permitir que tuviesen una voz y permitir que eligieran si querían que su diputado fuese yo o que, por el contrario, fuese Paz Carceller.

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