El botijo: Un objeto mesopotámico que funciona con una fórmula matemática

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La historia de un objeto cuyo origen se remonta a la época mesopotámica y que la respuesta a su mecanismo se encuentra en una fórmula matemática: El botijo

A pesar de que el refranero popular recoge el dicho «eres más simple que un botijo», el mecanismo de este objeto, cuyo origen se remonta a las antiguas culturas mesopotámicas, no es tan sencillo como dicen. En un artículo del ‘New York Times’ de 1988 se trataba de explicar al lector americano cómo funciona un botijo y, la verdad, lo describen con cierto asombro.

Un botijo es un cántaro de barro con pitorro y asa. Y también tiene algo de fenómeno matemático, puesto que el recipiente de barro enfría porque no es hermético. Es decir, “suda” el agua de su interior, lo que provoca un fenómeno de evaporación que reduce la temperatura del interior. Esto lo podría explicar mejor un químico, porque fue en el ‘Chemical Engineering Education’ cuando dos investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid publicaron un paper dando la primera explicación científica del mecanismo del botijo en 1995.

¿Cuál es el mecanismo de un botijo?

Los profesores de la Universidad Politécnica de Madrid que querían sacar la fórmula matemática del botijo pusieron un botijo lleno de agua dentro de una estufa de laboratorio que mantenía la temperatura a 40 grados, e introdujeron un termómetro en la boca del recipiente. A medida que se evaporaba el agua la que quedaba almacenada en el recipiente se iba enfriando. Cada 15 minutos perdía 20 gr. de líquido y 2 grados menos. En una hora, 8 grados menos.

Pero claro, algo fallaba en la fórmula porque un botijo no enfría eternamente hasta la congelación. En algún momento para. ¿Por qué? Por el calor de radiación que aporta el aire que encierra el recipiente según se va vaciando de agua. Gabriel Pinto y José Ignacio Pinto hicieron una ecuación del botijo analizando la humedad ambientalvelocidad del aire, tamaño del botijo y su porosidad. Conclusión: el botijo refresca el agua hasta los 10º con aire caliente a 30ºC y seco al 20%.

Origen del botijo

El botijo más antiguo de la Península Ibérica se encontró en Murcia, en el yacimiento de Puntarón Chico, y tiene unos 3.500 años. Este botijo está en el Museo de Arqueología de Murcia y se trata de un botijo un poco especial, digamos, porque no tiene forma de los botijos de siempre, sino que es cilíndrico y tiene un solo orificio de 2 cm. Además es oscuro, en vez de blanco que todo el mundo desde hace ya un milenio por lo menos sabe que refresca más.

Aunque se supone que empezó en las tierras mesopotámicas, es en España donde más triunfa. No solo es propio de sitios donde hace calor, también tiene que haber agua a mano y tierras arcillosas.

Botijo, del latín ‘buttícula’

La palabra botijo, que viene del latín ‘butticula’, diminutivo de buttis, tonel. Y fíjate qué curioso, el escritor Sebastián de Covarrubias en el año 1611, en tiempos de Felipe II, describe «botija», como «vaso de tierra ventrudo con la boca y cuello angosto. Los niños cuando están para llorar hinchan los carrillos y a esto le llaman “embotijarse».

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