LA PANDEMIA RESTRINGE LOS ACTOS DE SEMANA SANTA EN QUARTELL

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J.V.M.-Quartell

La pandemia ha restringido este año las celebraciones de la Semana Santa, sobre todo los desfiles procesionales, situación similar a la de los restantes municipios de la subcomarca. Aunque sí que han podido celebrarse los oficios religiosos en el templo, a diferencia del año pasado 2020, en que estuvieron suprimidos por el confinamiento decretado por las autoridades sanitarias.

De manera sobria y cautelar, los feligreses han mantenido la tradición de visitar el monumento Eucarístico, el día de Viernes Santo, que este año quedó instalado en el pasillo de acceso a la capilla del Sagrario, donde acogió a los fieles orantes.

Algunos feligreses han evocado las tradiciones de años anteriores, como la bendición pascual de los domicilios, conocida como La Salpassa.

En Quartell se recuperó esta tradición desde el año 2003, y todavía se mantenía en el año 2017, con algunos años de extinción.

La Salpassa consistía, en la bendición pascual con el hisopo. El sacerdote revestido con ornamentos litúrgicos, iba recorriendo las calles del pueblo acompañado por los monaguillos, y los feligreses esperaban, por la mañana, en la puerta de sus casas la tradicional bendición con el agua y la sal. Antiguamente, solían congregarse grupos de niños que llevaban unos mazos que hacían percutir en los bordes de las aceras, para anunciar la celebración.

Del mismo modo, puede evocarse la tradición de la matraca, que es un instrumento de madera que sustituía los toques de las campanas en las jornadas del Jueves y Viernes Santos, para avisar y convocar a los feligreses a los actos litúrgicos. Justamente, en la misa del Jueves Santo, la campanilla del sacristán se substituye por el toque de la matraca en el momento de la consagración eucarística .

Además, en la tarde del Viernes Santo, antiguamente, iban los acólitos haciendo sonar las matracas por las calles del pueblo, para anunciar la celebración de los oficios religiosos en la iglesia, y solían proferir el anuncio estentóreo: «El tercer toc, als oficis».

En definitiva, este año ha estado modelado por las restricciones sanitarias y se confía en que la normalidad vuelva a reinar en las celebraciones venideras.

ANECDOTA PASCUAL

En la década anterior, el párroco refería que hubo un año, casi al terminar la salpassa, que llegó a una finca de pisos para bendecir los hogares. Subió al primer piso y llamó al timbre. Era casi las 14’30 horas. Un matrimonio joven salió a abrirle la puerta, y se quedaron alarmados al ver al cura con el hisopo y el monaguillo. Quizás pensaban si se estaría muriendo alguien. El cura, sonriendo, les explicó el motivo de su visita, y realizó la bendición pascual con total cordialidad. ¡No había por qué preocuparse.

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