Vicky Sevilla susurra al futuro en Arrels, Carrer del Castell de Sagunt

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Es muy joven, aunque lo tiene claro: en sus manos tiene el mañana; en sus fogones, el alma. Escribe con sus platos poemas a la tradición y llena de coherencia su restaurante. Por eso y más, es candidata a cocinera revelación en Reale Seguros Madrid Fusión 2020.

Vicky es menuda y, a los que superamos ya el medio siglo, nos parece insultantemente joven. Sin embargo, se le intuye en su discreción, su manera de hacer, una madurez extraordinaria. Sus creaciones culinarias también lo delatan. Lo de la madurez. Se nota que hay camino por recorrer. Que guarda en su interior todo un caudal de cocina que espera empezar a fluir. Pero también se nota que ella sabe que debe ir paso a paso. Que tiene camino que recorrer. Aunque con sus 26 años, uno tiene la sensación de que la pequeña y cauta cocinera con pelo travieso y mirada simpática, tiene ya mucha travesía realizada. Y que, además, debe ser tremendamente disciplinada, bastante coherente y realista. A todo eso, sumar que Vicky Sevilla debe tener además don. Ese que hace que, junto al trabajo y la técnica, la disciplina y la intuición, pueda hacer del arte de cocinar, algo especial. Su objetivo final, en cualquier caso, deberá ser lograr una cocina con sello propio. Aunque tiene mimbres para lograrlo. De momento, lo que ha conseguido, en dos años de Arrels, es clarificador: colocar su restaurante en el mapa y que sea una referencia; incluir su local en la Michelin, con un Bib Gourman; ser candidata a cocinera revelación en el próximo certamen de Reale Seguros Madrid Fusión y, lo más importante, recibir el aplauso de clientes, muchos de ellos fieles que acuden hasta ese local del siempre atractivo centro de Sagunt.

«Al principio fue duro, piensa que un gastronómico aquí en esta ciudad era complicado; los fines de semana bien, pero entre semana era algo más difícil», explicó. Eso mismo sirvió para explicar sus precios. Imbatibles. «Hacemos unos menús muy ajustados por eso; porque según el cliente lo puede ver más caro o más barato», justificó. La realidad es que ese menú degustación de Vicky Sevilla es un regalo (29 y 39 euros). No es que sea buena la calidad-precio, es que para la labor que realiza es una ganga. Pero ahí también está el mérito. Para ajustar precios, la cocinera necesita agudizar el ingenio. Conseguir, una de esas cosas que más se debe valorar en la cocina profesional: que un producto humilde o cotidiano (como un puerro y el bacalao) puedan convertirse juntos en algo extraordinario.

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lasprovincias.es

 

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